Raramente única

image

“Son muy raros”, decían algunos tras el visionado de “Los amigos raros” la última de Roberto Pérez Toledo (Seis puntos sobre Emma, 2011). ¿Quién no es
raro?, me preguntaba yo. ¿Bajo qué prima miramos la rareza? ¿Desde nuestra atalaya de persona, supuestamente, normal? La “rareza” es una virtud, genera interés, lo convierte en único, en un ser preciado porque no hay más.
La obra (maestra) de Pérez Toledo no solamente te deja noqueado en su primer visionado, lo consigue cada vez que te asomas al visor de esa cámara por la que van pasando todos los amigos de Sam. Él es el protagonista de una destrucción personal y colateral, encarnado por Adrián Expósito, este Sam arrasa a todo el que tiene a su lado, hiere antes de que le hieran, es incapaz de amar a nadie más que a sí mismo, a su propio ego. Pero no hay que juzgarle con tanta premura. Quizá no sabe amar. Eso es una virtud, no todo el mundo es capaz de amar. Amar depende de muchos factores internos de cada persona, de mucho bagaje , de muchos problemas sin solucionar, de mucha introspección, de querer pensar que nadie es capaz de entenderte como tú te entiendes.
Sam hiere porque está herido. Lo disfraza de soberbia, de prepotencia pero solo es una coraza. Todos esos amigos le hacen ver la realidad. Desfoga sus más bajas pasiones con diestro y siniestro, algo rapidito y, sobre todo, que no deje huella. No le puede dejar huella, es incapaz de asimilar esa huella.
Sam vive su historia como si se tratase de esas que escribe y dirige, es una manera de plasmar sus frustraciones. No busca historias para saber de qué escribir como le apunta alguno de los raros, escribe sobre aquello que le atormenta y que solo a través de esa vía puede sacarlas a la luz, disfrazadas, sin que nadie se entere, y sin salir dañado.
Este mediometraje hecho sin recursos económicos está lleno de verdad, está repleto de vivencia, de alma, de corazón. Una hora, no necesitamos más para sumergirnos en esta historia que te golpea tan fuerte que es irresistible temblar al verse en la piel de Sam o de alguno de los otros personajes. Porque las redondas frases que se lanzan como balas durante la historia te estremecen.  Contada de manera elogiosa, intercalando a los amigos raros de Sam con los momentos vividos en común. Reunirlos a todos para hablar de Sam ante su aparente suicidio.
Una historia rara, con personajes raros, y contada de manera rara que simplemente la hace única.

Lo que mola

Me hace gracia. No entiendo lo digno que se pone el espectador en algunas ocasiones. Ahora se mueve una iniciativa para cerrar Sálvame. Porque sí, porque es lo que mola porque Sálvame es esa bazofia infumable que nos daña como seres humanos, que nos ataca, que nos agrede.  Claro, yo ante semejantes golpes de pecho me pregunto: ¿si no te gusta, para que lo ves? Es más, ¿si no lo ves porque lo calificas de tal manera, qué te ofende? ¿Eres de los que clamó al cielo porque pusiesen Gran Hermano 24 horas en el puesto de CNN+? Recordemos que la cadena no superaba el 2% de share. Poco espectador digno entonces.

Está de moda. Igual que en aquel momento en el que todos arremetieron contra La Noria porque había hecho una entrevista a la madre del Cuco, involucrado en el Caso Marta del Castillo. Aún a día de hoy mucha gente no sabe qué estaba apoyando. Solamente escucharon la palabra “Telecinco” se enervaron, crecieron como La Masa, reventaron sus vestiduras y pidieron el cierre del espacio. ¿Por qué? Porque lo que mola  es ir contra Telecinco.

Me libren a mí de defender a la cadena de Vasile. Defiendo la sensatez.  En esa petición se decía algo así como “esos malos contenidos que entran en nuestras casas”. Si entran en tu casa es porque tú lo decides. Desintonízala, eres libre de elegir qué quieres y qué no quieres en tu mando. La oferta es plural y amplia, para todos los gustos. Quizá a ti como espectador te rechinan esos contenidos pero a otro le alegran el día. Dejemos de considerarnos dueños, amos, señores y directores de programación. Y, sobre todo, dejemos de darnos golpes de pecho porque es lo que está de moda. Las corrientes están para saltárselas, y para analizar algo más allá. El borreguismo también contamina. Quedarse en la superficie es absurdo. Sálvame, como formato televisivo, es puro dinamismo e innovación. La realización, y ojo para los que están apunto de cerrar el blog en este momento, hablo de la realización no de los contenidos. La realización del magazine es brutal, se han sobrepasado los límites de lo que tradicionalmente se conoce como plató. Se ha ido más allá. Estaremos más de acuerdo o no, pero la evolución televisiva es innegable. Del mismo modo, que a Gran Hermano no se le puede negar su despliegue. Programa al que no se premia por su dudosa moral.

Nada sospechoso de ser seguidor de los nombrados espacios, pero soy defensor de lo razonado. Lo normal sería atacarlo, lo extraño es extraerle sus cualidades positivas, la mayoría relacionadas con cuestiones técnicas, pero claro, no es lo que mola.

Mala estrategia socialista

El PSOE vive herido de muerte. Desde aquella debacle que sufrieron en las últimas elecciones donde perdieron la confianza de gran parte de la sociedad no levantan cabeza. Las encuestas siguen otorgándoles los mismos resultados, pero los socialistas no ven o no quieren ver el problema.

Quizá sea una estrategia. Posiblemente se guarden un as en la manga que sacarán cuando se acerquen las elecciones generales porque de no ser así, de querer seguir saliendo a ganar con esa plantilla, van listos.

¿De verdad consideran que la sociedad va a confiar en Rubalcaba, Valenciano y compañía? Estos políticos recuerdan a aquel PSOE que llevó a España al atolladero, aquellos que en su día negaron que en España se estuviese dando una crisis galopante. Nadie va a confiar en ellos salvo los afiliados o simpatizantes. La izquierda, no así como la derecha, siempre ha estado muy fraccionada. El votante de izquierda se deja querer por otros partidos de ideas similares, progresistas y competentes, en el fondo les da lo mismo qué partido sea solo tienen claro que debe tener aires de izquierda.

La oposición del PSOE está siendo nula, o mejor dicho errónea. Lo primero que deberían hacer es quitar a toda esa plantilla, esa primera fila que huele a polil. En sus filas tienen gente competente, gente que ha realizado su trabajo desde la discreción y con firmeza. Es el caso de Eduardo Madina (Secretario General del Grupo Socialista), Patxi López (Ex Lehendakari del Gobierno Vasco, actual  Secretario  de Relaciones Políticas del PSOE). Gente con carisma que puede levantar un PSOE moribundo y que, quizá no llegar a ganar porque el rencor del pueblo sigue latente, pero sí dar un aire renovado, generar confianza y hacer olvidar aquel PSOE que seguía erre que erre en su desaceleración y sus brotes verdes. Olvidemos decepciones como Beatriz Talegón, fruto de una campaña espuria.

Los votos que pierdan los populares en las próximas elecciones no van a ir directamente a los socialistas. La oferta y la competencia cada vez es más alta y más interesante. Otros partidos están haciendo una oposición loable, esos van a ser los vencedores de futuras elecciones. Pero el PSOE debe cambiar de estrategia, de cabezas de lista y modernizar su mensaje. Los parlamentos de la Valenciano durante la campaña a las Europeas no se sostiene. Se cae, los vence su propia imagen. Por muy mal que el PP lo esté haciendo en algunos aspectos como Sanidad, Educación, Cultura, Aborto y un sin fin de temas, el PSOE no sabe granjearse esos votos que la derecha está perdiendo.

O los socialistas cambian su planteamiento, sus representantes y su oposición y la convierten en algo solido alejado del manido “y tú más” o pueden despedirse de la Europeas, las autonómicas, las locales y las nacionales. Tal cual.

Misterio sin resolver

LAURA_BANNER

Hay un producto español que se está llevando a catorce países tan dispares como Francia, Rusia, Hong Kong o Chile. Un producto que se ha adaptado en otros lugares como Estados Unidos, que ha recibido menciones internacionales tan importantes como la de los Premios ACE a la labor de su protagonista. Pero en España todavía se piensa si renovarlo o quitárselo de encima.

39271_actores-los-misterios-de-lauraEsto está ocurriendo con Los Misterios de LauraLa serie que venía emitiéndose los martes en Televisión Española ha sido uno de los grandes éxitos de nuestra ficción fuera de nuestras fronteras. Mientras que en España, en su última temporada, conseguía medias de share del 11-13%, un dato no excesivamente alto para la calidad que ofrecía la serie, a nivel internacional era aclamada por crítica y público. «¿Has visto serie más maltratada que esta?» me preguntaba la actriz Beatriz Carvajal durante una entrevista que le realicé hace unos meses. Y es que a Los Misterios de Laura la han matado, la propia cadena ha acabado con ella. La ficción protagonizada por una inconmensurable María Pujalte y por un elenco de actores soberbio que para sí las quisieran otras, había arrasado en sus dos primeras temporadas algo que provocó la grabación de un tercer bloque de entregas. Pero esta, sin embargo, no contó con tanto apoyo. ¿Las razones? Primero: TVE se había guardado la serie en el cajón durante dos años algo que provocó el olvido de una gran parte de la audiencia.  Segundo: Querer luchar con las cadenas privadas en un combate absurdo de contraprogramación en el que la pública no debería entrar.

Desde Televisión Española se utilizó como un parche, como una manera de cubrir un hueco en su programación3 temps pero ni tan siquiera la mimó como debían. Estamos ante un nuevo caso en el que desde fuera cuidan mejor nuestra Cultura que nosotros mismos. Mientras que en más de quince países elogian el producto, TVE no da señales de vida. No ha anunciado, casi un mes después de la emisión de su último capítulo, qué hará con Laura y compañía. Todo indica que la estrategia es el olvido. Hacer que los Lebreles, como  se hacían (nos hacíamos) llamar los seguidores de la serie, se olviden de la serie. A estas alturas, el ente público ya debía haber pedido a la productora Boomerang Tv nuevas entregas, es más ya deberían estar finalizando las grabaciones de la que sería la cuarta temporada. Pero no es así. La cadena que se daba golpes de pecho asegurando que para ellos la audiencia no era lo importante, que lo que buscaban era ofrecer calidad ahora se contradicen dejando escapar una serie de una calidad sublime como Los Misterios de Laura.

Nos queda esperar. Esperar a que otra cadena se haga con los derechos y decida hacerse cargo de la ficción. Mediaset podría ser la indicada ya que es la encargada de su retransmisión en Italia pero dudo que ocurra algo semejante. Mientras TVE sigue emitiendo bajo directrices del que gobierna los espectadores asisten perplejos a un nuevo caso de asesinato que en esta ocasión, Laura Lebrel, no podrá resolver.

No es para tanto

Ocho_apellidos_vascos-758602439-largeO los espectadores tienen mucha facilidad para la risa o yo soy muy complicado para que algo me haga gracia. Ocho apellidos vascos no es para tanto. Estuve esperando durante las casi dos horas que dura la película a que llegase el momento. Y digo “el momento” porque no esperaba varios momentos cumbre, sabía que la historia no daba para tanto, pero sí esperaba ese instante en el que no cupiese en la butaca de la sonora carcajada. Me agarraba a los reposabrazos esperando el momento preciso para la buena risa. No llegó.

Posiblemente no sea culpa de la película, ni del director, Emilio Martínez-Lázaro,  ni por supuesto de los actores, seguramente será problema del boca oreja. De todo esto que se ha formado alrededor del filme sin pretenderlo y que la ha convertido, de cara a los que todavía no se han acercado a las salas a verla, en una de las películas de la historia. No hay momento de risa, hay momentos de sonrisa. De mueca amable y complaciente pero poco más. Los actores sostienen una historia manida por los americanos. Chica se encuentra con chico, chica engaña a su padre de cara a una boda falsa. Triunfó el amor. Como telón de fondo, algo que nos toca de cerca, los tópicos de nuestras diferentes culturas. Eso es lo elogiable, la buena intenciónOcho_apellidos_vascos-310192904-large de reírnos de nosotros mismos, sacarles los colores a los espectadores que consideran que todo lo vasco está relacionado con la ETA y que los andaluces son unos vagos. Aplaudo eso pero poco más. Mención especial, lógicamente, merecen Carmen Machi y Karra Elejalde que se meten en este entuerto con la maestría interpretativa que les caracteriza. Dani Rovira, para ser su primera vez, se desenvuelve con soltura y Clara Lago resulta hasta convincente. Esos son las bazas de la película que se desarrollan en una historia que aporta poco.


Ocho_apellidos_vascos-381487857-large
Ocho apellidos vascos 
lleva liderando la taquilla cinco semanas, desde su estreno. Ha recaudado hasta la fecha más de 30 millones de euros, es la película, rodada en castellano, más vista de la historia del cine español, pero, ¿por qué ha logrado semejante éxito? Es fácil, las primeras semanas no tenía una competencia firme. Luchaba contra otras películas dirigidas a grupos, a sectores, Ocho apellidos vascos era accesible para toda la familia. Una comedia blanca, sencilla, amable destinada para pasar un buen rato y con Dani Rovira al frente que cae bien a todo el mundo. A veces no es lo que se estrena sino cuándo se estrena. Salió el mismo día que Dallas Buyers Club que venía de los Oscar donde Matthew  McConaughey se había alzado con el de Mejor Actor por este papel protagonista, pero salvo los muy entendidos pocos sabían de esa noticia.

Me alegro de que el cine español esté en lo más alto aunque sea con esta película que posiblemente genere frustración en el espectador que llevado por el rebufo del la expectación se acerque al cine y descubra que no es para tanto.

No sean Kamikazes

kamikaze-posterSuelo sentir cierta aversión por aquello que se vende como comercial. Esa bonhomía accesible para todos los públicos, rompetaquillas que parece que únicamente buscan eso, vender entradas en perjuicio de la historia.

Kamikaze viene envuelta por ese halo. Una película con una historia repleta de rostros reconocibles, premiados y admirados por el público. Ingredientes más que suficientes para convencer al maleable espectador. Pero Kamikaze juega bien. Muestra lo que promete. Álex Pina ha querido recoger en su ópera prima diferentes géneros. Esto puede ser un inconveniente, puede hacer que se quede a medio camino, que quiera abordarlos todos y no aborde ninguno. Para ser la primera no está mal, diría yo. Pina ha jugado todas las cartas con soltura envuelto por un equipo actoral que levanta la película. Nombres como Carmen Machi, Eduardo Blanco o un más que convincente Álex García componen el trabajo.

La comedia que se desarrolla en la película te roza, te saca una sonrisa pero noAlexGarcia hay intención de que te descuajaringues en la butaca a mandíbula batiente. Pina no quiere eso. El drama te toca, te emociona, te saca la lagrimita con patriotismo erróneo, vínculos destrozados y vidas que se encuentran para entenderse. Todo termina con buen sabor de boca, Todo muy optimista, nadie rompe, nadie cae, nadie se destroza. Todos vuelven a su casa como una chupipandi, quizá ahí resida el problema. Esa falta de realidad. Pero todo es una lección. Hay un mensaje de que “sí se puede”, comentaba Verónica Echegui. Quizá con eso hay que quedarse, su intención la cumple. Te da una inyección de optimismo.

Seguramente como esta película encontraremos mil dentro de cinco años. Contadas de manera diferente pero con un mensaje similar. Tampoco podemos denostar esta historia por esa razón porque si fuese así no habría cine desde hace lustros. No esperen de Kamikaze la película del año, pero si van con la mirada correcta la disfrutaran. No le exijan lo que no quiere dar. No me sean kamikazes.

Amor a kilómetros

fotonoticia_20140329123514_800

El amor en la distancia. Un clásico. Una historia reiterada hasta la saciedad, no solo en la vida real sino en las narraciones literarias o cinematográficas. Pero 10.000 km, la película ganadora de la Biznaga de Oro del Festival de Cine de Málaga, se sumerge en una visión diferente, en un punto de vista dolorosamente real. El amor en la distancia mantenido a través de la tecnología.

Todo al principio es normal, mágico, incluso ese aliciente de novedad le da un punto a la relación pero todo acaba por diluirse, por perderse por el camino. Carlos Marques-Marcet dirige una película tan sencilla como real. Es imposible no sentirse identificado con algunas de las escenas entre Natalia Tena y David Verdaguer, los dos actores del film. Ambos mantienen una química que se agradece, creíble, desgarradora y emocionante a partes iguales.

Quererse con kilómetros de por medio no es fácil. No rozarse, no tocarse, no besarse durante un año se torna al final en algo prescindible. Esas muestras de cariño habituales en una pareja acaban por convertirse con la distancia en una simple necesidad de sexo provocada por la soledad. El cariño comienza a decaer, lo que era necesario se vuelve complementario. Este filme cuenta en varias escenas esa realidad.

Recuerdo dos momentos que de una manera u otra todos hemos vivido.20140325142037_foto_3_estreno190 Verdaguer harto de comprobar como todo se va destruyendo decide mandar un email a Tena. Escribe, borra, reescribe, pregunta, afirma, cierra el mensaje, lo vuelve a iniciar. Se siente culpable, se siente valiente, se desmorona, se viene arriba. Las palabras más simples se convierten en un mensaje con doble intención. Otra es en la que varios días después de comenzar esa distancia, después de verse varios días a través de una pantalla, no tienen nada que decirse. Una está a lo suyo, y él otro a sus cosas. No se hablan, no se miran, no se cuentan nada. Anécdotas que antes pondrían en común comienzan a formar parte de una vida individual en la que el otro está dejando de formar parte.

No he visto nada más ejemplificador y realista que esta historia. Este amar en tiempos de internet. Esa distancia en el amor que se vive de manera diferente a como se vivía sin tecnología. Estos guiones se agradecen, el Festival de Málaga se convierte en el descubridor de talentos, de cine de autor sin condimentos que te llega al corazón. De ese cine que te aporta algo que no solo te invita a un viaje sino que vives como propio ese viaje. Así es 10.000 km, una relación duramente realista.