España, Oit Points

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Ya ha pasado el trago. Ruth Lorenzo y su The Rain, the rain, the rain… nos llevan al puesto número 10 (el mismo que Pastora Soler, aunque la de Coria del Río le ganó en puntos). Muchos detalles para comentar de esta edición. Por ejemplo, los cinco tristes puntos de Reino Unido. Una de las razones que esgrimian los EuroFans para mandar a Lorenzo era que su participación en el Factor X británico le daba cierta relevancia en Europa, y por supuesto en Guayominí. Pues ya veis, cinco tristes puntos. Por no hablar de Portugal que no es que no nos diese los 12 como viene siendo habitual, es que no nos dio nada, NADA. ¡Cerremos fronteras! Nos quejamos que el resto de países se voten entre ellos pero añoramos los puntos de nuestros vecinos, (¡Que vuelva Andorra!) Para mí Lorenzo estuvo correcta. Vi ensayos en los que estuvo sublime, y no es normal en mí halagarla ya que se me atravesó desde el minuto uno. Su falta de humildad y su aparente soberbia me irritaba.
Pero también hay que hablar de otros asuntos. La ganadora, Conchita Wurst. ¿Cuán responsable es la barba de eseeurovision-austria triunfo? ¿Fue una lección que se dio desde Europa a Rusia? La canción estaba bien, ella cantaba bien pero, ¿sin esa campaña de imagen habría ganado el Festival? Es la pregunta del millón. Su dramatismo de culebrón venezolano hizo al público sentirse cerca de Conchita. Mención especial merece Carolina Casado y sus “Oit points”. Dí que sí, con un par. Ella llega allí, aparece diciendo algo que nadie entendía. Se atascó, quería dar los 10 puntos antes que los ocho, se detuvo. Arrancaba, no arrancaba y por fin soltó sus Oit points. De nuevo España hizo el ridículo en lo que a idiomas se refiere. La desastrosa y bochornosa intervención de Casado pasará a la historia como el Relaxing Cup de la Botella. ¡Cuánto daño ha hecho Opening!
Fue una de las galas más descafeinadas de lo últimos años en cuanto a canciones se refiere. No había favoritas porque no había ninguna canción destacable. Yo aposté por la sensatez de Países Bajos que musicalmente era la más interesante. El resto, más de lo mismo. Si hay algo elogiable en este año es el despliegue técnico y de espectáculo que hizo Copenhague. Jamás hemos visto un Festival tan brutal. Fue una absoluta maravilla.
¿Por lo demás? Nada nuevo en el frente. Una gala más en la que los temas quedarán en el olvido y de la que tan solo recordaremos la barba de Wurst y los Oit Points. Y el desplante de Portugal, eso a mí no se me olvida.

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