Homosexualidad

No estamos en el siglo XXI. No nos empeñemos. La sociedad debe avanzar en masa, corresponderse moralmente con el avance de los tiempos pero, desgraciadamente, no ocurre en su totalidad.

En los últimos días hemos podido asistir a un aumento de la homofobia en las calles españolas. Aunque también fuera de nuestras fronteras. Algunos que veían la homosexualidad desde la barrera asumieron la legalización del matrimonio entre personas del mismo sexo como el único avance que necesitaba el colectivo para ser feliz, para formar parte de manera integra en la sociedad. Con eso todo resuelto, pero no. La legalización del matrimonio homosexual solo supone un paso más en lo legal pero el problema no residía únicamente ahí. La cuestión es más profunda que todo eso, el problema reside en la calidad moral del individuo.

Es evidente que la legalización del matrimonio es un avance importante y necesario pero que debe ir acompañado de una evolución en la mentalidad de una sociedad. La gente, en términos generales, todavía no está preparada. Nuestra televisión singue fomentando la pareja heterosexual, se resiste a introducir programas en los que el colectivo LGTBi busque su media naranja. Emma García, desde sus escaleras, demanda desde los inicios de Mujeres y Hombres y Viceversa que aquello tenga una versión exclusiva para el colectivo. TeleCinco, la productora y el sursuncorda hace oídos sordos. Quizá consideran que la sociedad no lo vería, todavía, con buenos ojos. Lo mismo pasa en el faranduleo. Conocemos artistas que se han declarado abiertamente homosexuales. Pongamos el caso de Ricky Martin. Desde que “salió del armario” (expresión apolillada que recala también en esa consideración de que el colectivo sigue obligado a esconderse), ha llevado por bandera su orientación sexual. En las entrevistas apenas se habla ya de su música, ahora importa que el chico es gay. Lo pregona a los cuatro vientos. Pero su mensaje se desvanece cuando escuchas su último trabajo y le sigue cantando a las mujeres. ¿No están sus fans preparadas para que sus intenciones cambien de género? Una doble moral que ayuda poco a seguir hacia delante.

Existe mucho cinismo entorno al tema. Sectores de la sociedad consideran que con la fiesta del Orgullo y la legalización del matrimonio el colectivo ya está integrado en la sociedad. No es así. El cambio no solamente es cuestión de hacer la vista gorda un día o de impulsar una ley para comprometerse de hecho, el cambio debe darse en la mente de una sociedad que todavía no está preparada. El cambio tiene que darse desde la Educación, tiene que ser un mensaje claro, sincero y coherente desde los medios de comunicación. Esto es un trabajo colectivo.

Gana la “Familia”

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Escasa, por no decir nula, confianza tenía en Familia, la nueva serie de Telecinco. Durante las cortinillas que anuncian estrenos siempre suelen mostrarnos lo mejor de la serie para atraer lo máximo posible al espectador y, si lo visto era lo mejor, para mí estaba sentenciada. Pero sorpresivamente, la nueva dramedia (termino acuñado en EEUU para definir las series que aúnan drama y comedia) de Mediaset me dejó con mejor sabor de boca que el estreno de su rival en la noche de los martes, “Fenómenos”.

Sentimentalismos familiares

Parecía difícil que ahora mismo pudiese triunfar una serie centrada en remover los sentimientos al espectador, pero Familia lo ha logrado reuniendo a más de 3 millones de espectadores frente al televisor en su primer capítulo. Digo que parecía difícil porque la televisión ha cogido otro rumbo: más rápido, menos reflexivo, más ágil y menos tierno que el que pretende ofrecer la cadena. Bien es cierto que los piloto o capítulos cero jamás pueden servir para medir la audiencia del futuro. Durante un estreno todos asisten impacientes por ver qué es eso que anuncian a bombo y platillo, a la segunda o tercera entrega la audiencia se posiciona y se ve el interés real por el producto. Cuenta con factores que hacen posible el éxito en su primera toma de contacto. Familia tiene entre su equipo a Alberto Macías, creador y coordinador de guiones de Cuéntame cómo pasó. Si hay una serie que ha conseguido mantenerse en el tiempo sin resentirse y que alude al sentimentalismo familiar constantemente esa es la de los Alcántara. Las referencias a series míticas para comparar Familia también ha sido un atractivo para muchos. Los Serrano o Médico de Familia han sido las obras en las que se ha fijado la ficción de Telecinco para conseguir un buen producto. Dos históricas, con muchos seguidores y con una crítica muy favorable salvo por el final onírico de una de ellas.

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Alexandra Jiménez gana

Si algo se destacó ayer en las redes sociales sobre Familia como algo positivo fue la aparición de Alexandra Jiménez. La actriz cuenta con el beneplácito y cariño de muchos espectadores y su papel de hija, hermana y madre protectora y omnipresente logra que la audiencia empatice y se identifique con ella elevándola a piedra angular de la trama. Así es. Alexandra Jiménez consigue desenvolverse sin problemas en esta nueva serie. En su historia todos acuden a ella, a veces de una manera un tanto facilona. ¿Quién tiene la solución? Carlota Oquendo (personaje que interpreta la actriz). Quizá esto, si continúa de esa manera pueda pasar factura y resentir la trama por convertirlo en algo previsible ante cada situación. El resto del elenco está más que bien. Todos y cada uno de ellos trabajan con solvencia, algunos veteranos conocidos y otros que aparecen de manera más visible por primera vez. Santiago Ramos conserva su papel de vividor problemático aunque esta vez también experimentará el drama de la enfermedad. Juana Acosta o Diego Martín, de incuestionable valía, cuyo tándem precisa de asentamiento. Nausicaa Bonnin viene para quedarse. El resto seguirá buscando su hueco en esta serie tan coral.

Cuestión de edades

La perspicacia de muchos espectadores y la evidencia en los guiones también hizo que se centrase la atención  en la escasa diferencia de edad entre Alexandra Jiménez y su hijo en la serie Álex Batllori. Un mal menor. Su serie modelo Los Serrano hizo pasar por estudiantes de instituto a Fran Perea o Alejo Sauras. Otra de las críticas que se ha lanzado contra la serie, entre las pocas negativas, es su tono “deprimente”. El hecho de que Familia no cuente con tanta agilidad como otros productos puede parecer una historia tediosa y más si le sumamos ese sentimentalismo familiar que muchos odian por aquello de sentirse reflejados. Esta serie demuestra que si se quiere se puede. Se puede hacer otros productos que se salgan de lo habitual, de la norma establecida en cada etapa y eso es lo que acaba por triunfar.

Que tome nota en esto su rival más directo, Antena 3. A veces obcecados en repetir fórmulas pierden el raciocinio invirtiendo su tiempo, dinero y parrilla en productos destinados al fracaso. Ya les pasó con Los Quién y ahora repiten con Fenómenos que ayer cayó hasta un 10% sin visos de mejorar en sus datos ni de segundas temporadas. La televisión actual no acepta errores, y su primer capítulo lo fue, imperdonable para muchos que ya han elegido mudarse a los martes de Telecinco. 

¿Gira La Noria?

La Noria (Telecinco) se queda sin anunciantes tras la entrevista a la madre del Cuco, implicado en el asesinato de  Marta del Castillo.

Uno de los programas estrella de la cadena de Mediaset, La Noria, ha perdido por el momento todos sus anunciantes. Lo que pareció una sumisión de algunas marcas ante la crítica de los usuarios ‘anónimos’ de las redes sociales se ha convertido en norma a cumplir por todas y cada una de las empresas que buscaban su hueco en la noche de los sábados.

Todo ocurrió con la entrevista a la madre del Cuco, implicado en el asesinato de la joven, Marta del Castillo. Si pasamos a un análisis frío, la Noria comete tres errores: el primero, solicitar una entrevista con esta mujer. Dada la situación actual del caso, la señora en cuestión, no iba a contar nada nuevo, es más, iba a lavar la imagen de su hijo. Poco más podía hacer. ¿Creíamos que iba a confesar algo que daría la vuelta a dicho caso? Si es así, craso error. Esto es posiblemente lo que menos perdone el espectador o el usuario ‘anónimo’. El segundo error es aceptar el chantaje de Rosalía García, que así se llama la señora. García había pactado la entrevista una semana antes de cuando fue realizada finalmente. Pero, el abogado se puso en contacto con la cadena, con un escusa absurda con la que venía a decir que la entrevista había caído. En ese momento, el equipo de producción de La Noria decide concertar una reunión con abogado y señora para estudiar más a fondo el repentino cambio. En dicho encuentro, el letrado, aleccionado por Rosalía, expone que la entrevista puede realizarse siempre que: no se enfoque el rostro de la señora Rosalía García y que no se cuente a la audiencia que iba a embolsarse cerca de 10 mil euros. En ese instante, La Noria da el apretón de manos al segundo error. Aceptar un chantaje de abogado y señora para conseguir una entrevista que daría que hablar. Aunque no cómo ellos esperaban. El tercer error es inherente a La Noria. El último problema es que este programa pertenece a Telecinco, cadena odiada por todos esos usuarios ‘anónimos’ que desde sus nicks impersonales y sus teclados de falsa valentía atacan sin piedad lo que se les ponga por delante.

Otra parte del conflicto a analizar es la posición de los anunciantes. No cabe duda que las marcas que han decidido retirar su publicidad de los descansos de La Noria han sido obligadas -de manera indirecta- por todos esos usuarios ‘anónimos’ que, en pro de no se qué, se creyeron con la autoridad de lanzar quejidos al viento mostrando su absoluto rechazo e incomprensión hacia todas esas marcas que habían decidido publicitarse. Estas, en un alarde de personalidad destacable, con más miedo a las pérdidas que a una reflexión, volaron de un plumazo los anuncios. Pero esto tenía un por qué. Durante semanas, los medios de comunicación, los viandantes, los usuarios ‘anónimos’ y hasta Rita la Cantaora han puesto en sus bocas esas marcas. A la de tres, publicidad gratuita. Se han ahorrado el dinero que iban a invertir en los descansos de La Noria, gracias a todos esos usuarios ‘anónimos’. La jugada ha sido redonda.

Jordi González, conductor del cuestionadísimo programa, dio explicaciones echando balones fuera y acusando, cual párvulo moqueante, a otras cadenas de haber entrevistado a Rosalía García, madre del Cuco, en las mísmas condiciones. Su dedo acusador fue a parar a Antena 3 y Las mañanas de Cuatro, todavía bajo la batuta de Concha García Campoy. Días después, Campoy, ahora en Telecinco, desmentía haber pagado a la madre del Cuco por la entrevista que en su día realizó. ¿Quién miente entonces? ¿Podría Concha García Campoy mentir sabiendo que podría ser demostrado? Evidentemente, Jordi González en un ataque de rabia dirigió su dedo acusador hacia el destino equivocado. En el caso de que Antena 3 hubiese entrevistado a la señora en cuestión -dado que no desmintieron la acusación de Jordi González-, ¿por qué no se le atacó de igual manera? Bien, ¿recuerdan los tres errores que cometió La Noria? Vayan al tercero. Antena 3 no es Telecinco. La animadversión es infinitamente inferior. Caso cerrado.

Con todo este análisis, quizás un poco extenso, quizás un poco osado por mi parte, vengo a decir, que se ha exagerado la situación. La Noria no hizo bien en llevar a la señora a plató porque no iba a contar nada, y además iba a reembolsarse 10 mil euros. La rabia que se le tenga o no a Telecinco es caso aparte y quizás tempestades sembradas por la cadena. Dudo que Mediaset decida retirar La Noria, pero bien es cierto que, ¿cómo va a sustentarse? Telecinco nunca ha tenido problemas para eliminar los programas que no funcionan; pero esto es diferente, aquí hablamos de humillación pública. De aceptar que se ha cometido un error gravísimo, a tenor de las reacciones, y eso, al ego exacerbado de la cadena duele en lo más profundo.

Lo que extraemos de esto es que los usuarios ejercen una ‘violencia’ oculta tras un nombre irreal, que La Noria, y por ende Telecinco, deben estudiar mejor los casos y sus consecuencias y que los anunciantes deberían de echarle menos morro y no aprovecharse de situaciones como esta. Lo que pase en unas semanas, se verá.